Amor Argentino

Florencia, <flowerbendel>

Florencia, <flowerbendel>

A los quince años crees tener el mundo para ti, bueno, ni siquiera tienes idea de su inmensidad o del valor de la vida, de la perfección de la naturaleza o de lo mucho que significa tener a alguien que se fije en ti.

Esta parte de la vida de alguna manera es como un juego, ni siquiera estaba preparado para comprometerme con una idea seria o ser responsable de mis propios actos.

Es difícil creer que han pasado nueve años desde la última vez que nos vimos

Recuerdo que en aquellos tiempos todos te volteaban a ver, a veces era un poco intimidante acercarse a ti y haber sido uno más de los que caen rendidos a tus pies, pero si hoy regresara en el tiempo, nos escaparíamos de la escuela, no sé a dónde, no habían muchas opciones, pero haría todo lo posible para llevarte sola conmigo.

Y te diría que eres la niña más hermosa del colegio, te contaría que en este momento estoy a punto de morir de un paro cardíaco… es el exceso de adrenalina en mi cuerpo, no puedo creer que estoy frente a ti.

Que mirada tan azul tienes, sostengo tus manos blancas y me doy cuenta de los suaves que son.

Romper las barreras del silencio es un momento maravilloso, es como encender un fósforo…

«explota»

… y la flama permanece por unos pocos segundos.

Recuerdo que un día estúpidamente traté de besarte, y como siempre, en esos tiempos las mujeres son un poco más sabias, me rechazaste sin pensarlo…

«No soy una niña de esas».

El tiempo en el Edén se nos acabó

Y hoy te digo que no has estado en el olvido, no fue una promesa que nos hicimos, simplemente quedó algo inmaterial que nos une inexplicablemente.

«Te cuento que ahora leo historias de Borges…»

Porque me hace pensar que en este momento nos estamos encontrando en una realidad alterna, sin tiempo ni espacio, creando una sensación que solamente pueden experimentar dos tontos niños que se gustan mutuamente.

Sin pedirnos permiso divagamos en nuestra imaginación, y no tratamos de encontrar versiones actualizadas de nosotros mismos, pues sé que tu voz ha cambiado, con un acento porteño, ahora a mis enemigos les llamas pibes, el pastel de cajeta se ha vuelto la torta de dulce de leche, en fin…

Se que algún día nos volveremos a ver, no sé cuales sean las situaciones en las que nos encontremos, pero estoy experimentando una felicidad anticipada.

Y desde hoy te aviso que no seré capaz de soportar una prohibición para estar contigo, creo que sigo siendo el mismo idiota que te robaría un beso aunque las consecuencias sean una fuerte paliza.

«Mi mente se dirige a Buenos Aires, mis pensamientos ya están contigo, Florencia».

Enrique.